Ceranda Digital

octubre 3, 2007

La batalla contra la pena capital

Filed under: Derechos Humanos,Justicia,Mundo — Editor. Felipe Martinez Cañibano @ 9:49 am

Escrito por  Romano Prodi, primer ministro italiano

EL PAÍS –  25/09/07

He hecho llegar una carta abierta a los 55 premios Nobel que semanas atrás habían realizado un llamamiento para llegar rápidamente a la aprobación de una moratoria universal de la pena de muerte, con vistas a su completa abolición. He tratado de transmitirles los pasos que Italia ha dado en estas últimas semanas y los que pretende dar ante las Naciones Unidas en los próximos días. Les he solicitado que sigan apoyando esta batalla a favor de la civilización. Y les he invitado a Nueva York el 28 de septiembre próximo para que ellos y nosotros hagamos público nuestro empeño en el Palacio de Cristal.

En la 62ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se celebra estos días, la Unión Europea y varios países en representación de las diferentes regiones del mundo, presentarán juntos una Resolución para la Moratoria Universal.

El objetivo es llegar lo antes posible a la aprobación de esta moratoria. Italia ha estado liderando esta batalla, desempeñando en los últimos meses un papel decisivo para obtener el mayor respaldo posible en Europa y en el resto del mundo. Hoy, la justicia es, como todo a fin de cuentas, una cuestión planetaria. He planteado este tema a personalidades internacionales, ante las Naciones Unidas y ante la Unión Africana, haciéndome portavoz de la inquietud y de la esperanza de quienes confían en una redención, porque la batalla contra la pena de muerte es muy compartida en nuestro país: por la opinión pública, el Parlamento y todos los Gobiernos que se han sucedido en estos años, independientemente de su inclinación política.

En los últimos meses la política y la diplomacia italianas han intensificado sus esfuerzos, sirviéndose del apoyo de varias asociaciones; la primera de las cuales (Que Nadie Toque a Caín) lleva años librando esta batalla. Tras haber convencido en el mes de junio a la Unión Europea de la necesidad de estar unidos, se ha puesto a punto estos días un texto de resolución que será sometido a votación en las Naciones Unidas. Junto con Portugal, país presidente de turno de la Unión Europea, hemos organizado para el 28 de septiembre una reunión en el Palacio de Cristal entre los ministros de Asuntos Exteriores, precisamente para ampliar el consenso sobre dicha resolución.

He querido invitar a 55 premios Nobel porque sus intervenciones durante estas jornadas decisivas serán una demostración extraordinaria de la existencia de un esfuerzo común en favor de una creciente materialización de los derechos humanos universales.

Sabemos que no podemos hacernos ilusiones. La batalla contra la pena capital es difícil porque muchos países siguen practicándola. Pero ahora estamos listos para correr todos los riesgos y tratar de ganar. Las condiciones existen, tenemos razones suficientes para mostrar un cierto optimismo y sabemos que podemos contar con el apoyo de los principales organismos internacionales, de la Unión Europea, de la opinión pública mundial y de un número cada vez mayor de países que rechazan el uso de esta práctica cruel e inhumana. De los continentes más atormentados, como Asia y África, siguen llegando, incluso en estos días, señales positivas. La misma China se está encaminando hacia una reflexión profunda sobre el uso de la pena de muerte, que creo va más allá de las preocupaciones contingentes relacionadas con el hecho de organizar en Pekín las Olimpiadas del año que viene.

La pena de muerte es un acto extremo, contrario a los principios más elementales de convivencia civil y se ha alimentado en el tiempo gracias a que la violencia siempre llama a la violencia, en una cadena infinita. Hoy se nos está presentando una ocasión única para tratar de liberarnos, para intentar romper esta cadena. De la pena capital se ha escrito prácticamente todo. Es precisamente la tradición italiana, a partir del Iluminismo de Cesare Beccaria, la que fue protagonista del debate ético y filosófico que existe sobre este tema. Me limitaré, por tanto, a recordarles que, aprobando una resolución ante la ONU, podremos evidenciar un principio fundamental y es que el ser humano es capaz de hacer progresos no sólo en el campo científico, -y eso es evidente- sino también en el ético lo que, viendo lo que ocurre en el mundo, resulta más sorprendente.

Una resolución de las Naciones Unidas contra la pena de muerte podría demostrar que el ser humano de hoy es mejor que el de ayer, incluso bajo un punto de vista ético y moral, y esto sería un logro enorme, destinado a incidir en la noción misma de progreso. Se trataría de un resultado que abriría las puertas a un futuro más justo en una sociedad que, por fin, sale de la espiral de la venganza fratricida de Caín y Abel. Una sociedad que demostraría haber entendido la enseñanza de una sabiduría antigua que recientemente nos ha recordado Zygmunt Bauman: “Si quieres paz, busca la justicia”

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